Lester Rodríguez “El arte no es una carrera de velocidad, sino de profundidad”

Entrevista por: Teté Alemán

En Honduras existen muchas personas capacitadas y amantes por el arte. Como es costumbre, en Auge Boga nos proponemos enfocarnos en artistas que desarrollan su arte de forma extraordinaria, por eso en esta ocasión conoceremos a alguien que ha roto fronteras y ha llevado su trabajo hasta el otro extremo del continente americano.

Les hablamos de Lester Rodríguez, hondureño de corazón que se especializó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, una persona muy preparada en el ámbito de la Plástica y en las Ciencias Sociales con una especialización orientada a los procesos de formación en las prácticas artísticas contemporáneas en Honduras.

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En esta entrevista nos cuenta como la circunstancias de la vida te pueden dar cambios drásticos en el aspecto familiar como en laboral, su desarrollo del amor por el arte, sus trabajos en diversas exposiciones en América Latina y Estados Unidos y las razones que lo motivaron a transcender como maestro de arte en Colombia.

¿Cómo fue tu niñez?

Vengo de una familia de clase trabajadora, así que, como la mayoría de las personas en Honduras, estudié en escuela pública toda mi vida, a pesar de ello, puedo decir que esos años fueron buenos, al menos tuve la oportunidad de poder vivir una infancia relativamente normal.

En la escuela tuve la fortuna de tener buenas profesoras y profesores que recuerdo gratamente, aunque puedo decir que casi de ninguno recibí algún tipo de estímulo para estudiar algo relacionado con arte.

¿Consideras que una persona nace siendo artista o es una construcción eventual?

Pienso que ambas, pero hay personas muy talentosas en muchos medios plásticos (El dibujo, la pintura, la escultura etc.) pero eso no necesariamente significa que estamos frente a un artista, lo que quiero decir es, que para que esa capacidad realmente trascienda a otro nivel, requiere de otras herramientas fundamentales, por lo tanto a mi criterio, el talento no significa nada si no existe una conciencia profunda de lo que se hace como artista y de tus intereses, así como de una estructura sistemática de trabajo constante.

¿Cómo y cuándo descubriste tu interés por el arte?

Yo realmente llegué al arte por casualidad, es decir, de chico me gustaba dibujar y leer mucho, pero nunca consideré estudiar propiamente Artes Plásticas, creo que lo que realmente me movía era la música, así que fui hacer el examen de admisión a la Escuela Nacional de Música, pero no lo aprobé, hasta ahí llego mi meteórica carrera musical jajaja. Un día caminando por la Calle Real en Comayagüela, vi un edificio medio clásico que decía Escuela Nacional de Bellas Artes (exámenes de admisión). Ya en la Escuela Nacional de Bellas Artes me di cuenta que tanto el formato académico y los contenidos, así como el perfil de los mismos profesores de la escuela, eran sumamente conservadores y anclados en una mirada que con mucha dificultad podríamos tildar de “modernista”. Entendían la necesidad de pensar el arte no como un objeto o producto de un proceso técnico y artesanal, sino como un lenguaje, esta perspectiva influyó profundamente en mi concepción sobre el concepto mismo de arte y sobre mi proceso como artista.

Sabemos que residís en Colombia ¿Qué te llevó a vivir en ese país?

En algún momento, alguien ligado a la Universidad de los Andes  en Bogotá había visto mi trabajo en la Bienal de la Habana en 2009, así que en marzo del 2015 mientras estaba instalando una muestra en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo en Costa Rica, recibí un correo donde me invitaban a dictar un curso para el segundo semestre de ese año, para mí fue una decisión difícil de tomar ya que durante mucho tiempo dirigí la Escuela Experimental de Arte en Tegucigalpa, un proyecto de educación no formal que co-fundé con mi esposa, La Artista Lucy Argueta, sin embargo, después de varios años difíciles en el campo de la educación y la gestión cultural, sentí que era importante hacer una pausa y cambiar de entorno.

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Háblanos un poco de tu trabajo ¿Qué queres transmitir con tus obras?

Mi trabajo trata sobre las migraciones, la influencia del poder en la economía y las consecuencias en el sujeto social, así como el poder simbólico del mapa en la construcción de nuevas cartografías.

Me gusta pensar que mi trabajo está profundamente anclado a una necesidad de reivindicar ciertas posiciones y sujetos, como la condición obrera o migrante, etc. Pero esto desde luego puede ser algo utópico. Creo que mi trabajo, recoge mucho de la historia común de América Latina, me interesa explorar a través del lenguaje visual, preguntas alrededor de lo que somos hoy en día como sociedades, como llegamos hasta aquí como sujetos y la implicaciones políticas que existe en ello.

¿Qué materiales utilizas para crear tus obras?

Generalmente, salvo en algunos casos, me gusta trabajar con materiales sencillos que puedes encontrar en cualquier parte como madera, papel, también materiales orgánicos, e industriales. En algunos casos estos materiales se disponen en aglomeraciones de tal modo que mucho de la contundencia visual de algunas piezas radica en la fuerza y la disposición de los elementos, pero lo cierto es que al margen de que un material me guste mucho para trabajarlo, en sí es la idea la que en últimas instancias determina la estructura y materialidad la obra.

¿Qué diferencia hay en los artistas hondureños con los colombianos?

Colombia es un país que a pesar de su historia de conflicto, logró consolidar un desarrollo coherente de su historia del arte, lo que también se logra evidenciar en el proceso de muchos de los artistas contemporáneos en este país, pero por otro lado, hoy constituye uno de los países más influyentes en la escena del arte actual en Latino América, así que esto, lógicamente genera una dinámica más activa por parte de las y los artistas y desde luego un contexto mucho más competitivo, algo que de lo que Honduras carece por sobradas razones, sin embargo, si hay algo que pienso que diferencia a los artistas hondureños de los artistas colombianos y de muchos otros, es la falta de ambición, supongo que deben pesar mucho las condiciones socio-culturales y políticas del país, pero lo cierto es que los artistas en Honduras, salvando un par de excepciones carecen de ambición

¿Hay mas proyecto a futuro, ya sea en Colombia tanto como en Honduras?

Actualmente acabo de terminar una producción para la feria Volta en New York, a la cual me invitaron por parte de la galería Rofa Project de Washington para realizar un Solo-Project y en este momento estoy trabajando en un proyecto para el MARTE Museo de Arte de El Salvador que probablemente vamos a presentar en mayo con la ayuda del artista salvadoreño Walterio Iraheta. Por lo pronto personalmente no tengo planes de hacer algo en Honduras, pero si existe una propuesta por parte de algún espacio, estaría feliz de hacer algo por allá.

¿Qué consejos les darías a personas que quieren ser artista profesionales en Honduras?

Es difícil dar consejos sobre cómo ser artista, y más aún, uno profesional, después de varios años en la docencia artística, me he dado cuenta que nadie puede enseñarle a nadie a ser artista, pero todos podemos aprender de otros artistas para nuestro proceso, así que en todo caso, si hubiera consejo alguno para dar, sería que lo que constituye la diferencia entre hacer una carrera profesional en arte y un pasatiempo es la constancia, la importancia del trabajo permanente y la investigación personal para profundizar en las ideas que nos interesa explorar.

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